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Sistemas electorales y partidos políticos

El autor lanza define a las elecciones como la acción de elegir o designar a los representantes a través del sufragio de los votantes. Menciona que son un fenómeno común, una forma de participación, una técnica y un método democrático que antecede a las democracias y no es exclusivo de las democracias liberales.

Señala que las elecciones y su importancia difieren de un sistema político a otro, y que incluso el mismo concepto varia, así como sus funciones.

Luego, el autor toma una postura y asevera que, en las elecciones se debe tener más de una opción para que los votantes tengan la oportunidad de elegir con libertad y ejercer realmente el sufragio. Introduce la distinción entre elecciones competitivas, no competitivas y semicompetitivas; las primeras se caracterizan por tener un amparo en la ley y contar con una cierta libertad de elección. Las segundas se distinguen por carecer de la oportunidad de libre elección como cuando hay un solo partido y finalmente las semicompetitivas que se caracterizan por contar con ciertos limites respecto a estas características señaladas.

Advierte de la importancia de tipificar las elecciones pues a decir del autor, según el grado de competitividad de estas, se podría definir la estructura de un sistema político, así unas elecciones competitivas serian propias de los sistemas democráticos, las no competitivas de los totalitarios y las semicompetitivas de los sistemas autoritarios.

Destaca que la importancia de las elecciones reside en que son la fuente de legitimación del mismo sistema político, y que, según la teoría democrática liberal, las elecciones competitivas son un rasgo sustantivo de las democracias liberales. Sentencia que, si bien las elecciones no acaban con la dominación política, si intenta controlarla mediante la división de poderes y la oportunidad de llegar al poder. Aquí no puedo evitar reflexionar si bajo esta lógica y marco conceptual, la reforma judicial en México es entonces un ejemplo para las democracias liberales actuales. 

Nohlen puntualiza que las elecciones son una forma de muchas otras de participar en la democracia, así como la afiliación partidaria o sindical. Y menciona que, aunque existen otras como el referéndum o el plebiscito, las elecciones son la forma que la mayoría conoce para participar en la democracia.

Destaca que la característica de las elecciones en los sistemas políticos totalitarios es que fungen como un instrumento del ejercicio del poder y que la oposición no puede articularse a diferencia de los sistemas políticos autoritarios donde la oposición si pudiese articularse parcialmente y coloca al ejemplo mexicano de los años ochenta que se jacto por avances democráticos en materia le ley electoral.

Por otra parte, resume que las funciones de las elecciones según la teoría democrática liberal son: controlar al gobierno, expresar la confianza de los electores a los candidatos electos y a construir cuerpos representativos funcionales, aunque dependen de las circunstancias sociales, institucionales y políticas. Concluye así que, según el régimen político, las elecciones cumplen diversas funciones, como de legitimación o consolidación del régimen.

Respecto al Derecho Electoral, aduce que son las elecciones periódicas e institucionalizadas las que permiten una renovación política y que el derecho al sufragio es la forma mas importante de participación y que este derecho influye en la estructura de los sistemas de partidos. Realiza un recorrido desde el sufragio universal y lo contradictoria que resultaba la definición al solo contemplar al genero masculino, y como este contemplaba a todos los grupos étnicos, religiosos, etc. Menciona el sufragio igual que se caracteriza por no diferenciar entre ingresos, educación, sexo u orientación política. El sufragio secreto que se opone a las formas de emisión abierta. El sufragio directo que se caracteriza por elegir directamente a los candidatos o representantes, y el indirecto que donde se elige a un colegio que a su ves vote a los representantes, hasta el sufragio libre que se refiere meramente al principio de libertad de elección que normalmente se encuentra en las constituciones.

Posteriormente profundiza acerca del proceso de imposición del sufragio democrático, analiza como es que antes del año 1948 ningún país contaba con sufragio universal masculino, menos femenino y que no fue hasta luego de la primera guerra mundial que la mayoría de los países industrializados lo introdujeron. Realiza un cuadro comparativo de algunos países donde muestra el inicio del sufragio universal masculino y el femenino. Y concluye que el proceso fue desigual según las regiones y según la dimensión política y social siendo así el sufragio universal el resultado de luchas históricas y contextos sociales específicos.

Al adentrarse de manera histórica a las causas y consecuencias de la ampliación del derecho del sufragio, Amplia que las causas son la presión social, los movimientos populares, demandas de obreros, mujeres y minorías que reclamaban igualdad política. Además de las transformaciones económicas y las crisis políticas. Las consecuencias en gran medida son la consolidación de la democracia, cambios en los sistemas de partidos y la reconfiguración del poder político. Llama la atención que el autor enfatice que en América Latina se “gobierna presidencialmente” aspecto que le da un mayor significado a las elecciones, pues dice que estas, se concentran en la elección del ejecutivo, dejando en un grado secundario a las elecciones parlamentarias. Mediante un cuadro comparativo se observa que el desarrollo del derecho electoral en América Latina fue desigual y gradual: primero se amplió el voto a los hombres, después a las mujeres y mas tarde a los analfabetos; también se incorporaron el voto secreto, obligatorio y la representación proporcional. Se muestra otro cuadro donde realiza un ejercicio comparativo entre los países del tercer mundo respecto a su participación política. Y finalmente concluye que, a diferencia de las democracias consolidadas, en América Latina las elecciones Están marcadas por rasgos político-culturales particulares entre ellos destaca la visión de la política como una relación de amigo-enemigo, que en el discurso populista contemporáneo se expresa como una lucha entre pueblo y anti pueblo. Esta característica muestra que las elecciones en la región no sólo cumplen una función institucional sino también simbólica.

En el capitulo tres, nos introduce a los sistemas electorales y sistemas de partidos. Puntualiza que el derecho electoral, básicamente constituye al sistema electoral y este a su vez, determina el sistema de partidos. Clasifica a los sistemas electorales mediante el principio de mayoría y el principio de repre4sentacion proporcional.

Define al sistema electoral como el conjunto de reglas que traducen votos a cargos, y subraya que su función va más allá del conteo: estructuran la representación, moldean la competencia y otorgan legitimidad.

Detalla los aspectos fundamentales de los sistemas electorales, sostiene que, en muchos casos, el sistema electoral influye en la relación entre el poder legislativo y ejecutivo, e incluso en la misma configuración del sistema de gobierno y que por eso debe entenderse como un factor estructural que condiciona la dinámica política.

Enfatiza que de acuerdo con el tipo de sistema electoral ya sea de mayoría o de representación proporcional, se producen efectos distintos. Por ejemplo, menciona que los mayoritarios concentran el poder en los partidos más grandes, reducen el número de fuerzas políticas y facilitan la formación de mayorías estables. En contraste los sistemas de representación proporcional distribuyen los escaños de manera más cercanas al porcentaje real de votos lo que amplía el pluralismo y la inclusión, pero también fragmenta el sistema de partidos y dificulta la formación de gobiernos sólidos.

El autor distingue 3 enfoques para el estudio de los sistemas electorales: el normativo que juzga cómo deberían funcionar según ideales de justicia o eficacia el segundo es el empírico-estadístico, que compara casos para identificar regularidades cuantitativas entre reglas y resultados y el tercer enfoque es el de empírico-histórico, que analiza con textos y trayectorias específicas de cada país.

 

También define el autor al sistema de partidos como “la composición estructural de la totalidad de los partidos políticos en un Estado” y sus elementos como el numero de partidos, su tamaño, la distancia ideológica entre ellos, sus pautas de interacción, su relación con la sociedad o grupos sociales y su actitud frente al sistema político. Nohlen retoma a Duverger y Sartori para clasificar los sistemas de partido según su grado de fragmentación: bipartidismo, multipartidismo y pluripartidismo. Menciona los avances de Sartori y su conocida clasificación de partidos como el partido único, el hegemónico, el dominante, etc. Asegura que esta clasificación permite ordenar el análisis comparado, pero debe usarse con cautela, entendiendo que cada caso nacional responde a trayectorias específicas y contextos distintos y Que sólo con estudios empíricos e históricos se puede comprender la complejidad real de los sistemas electorales y de partidos.

 

Dieter Nohlen (1994). Sistemas electorales y partidos políticos. México: FCE- UNAM, pp.34-85

 

 

Julio Alberto Duran Baez

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