exicano, y es observando las ue tienen los part políticos en la estructura gubernamental o en el diseño y comportamiento organizativo de esas instituciones.
Los partidos políticos: ¿sistema, instituciones u organizaciones?
En esta sección Arellano se aventura en conceptualizar o definir a los partidos políticos desde un enfoque sociológico, asegura que las ciencias sociales y sobre todo la ciencia política los consideran objeto y fenómeno social y los estudia desde una perspectiva de política comparada sistémica, institucional u organizativa. Una vez dicho esto, deja claro que los estudiara como organizaciones y que hará un esfuerzo de sistematizar el desarrollo institucional de los partidos y su vida interna, dejando claro que no hay estudios previos que aborden el fenómeno desde una perspectiva de la ciencia política, siendo él pionero en la realización de estos estudios.
Partidos políticos, democracia y ciencia política
En esta sección el autor cita a Bobbio, 1997 para argumentar que los partidos son necesarios en la modernidad democrática para la mediación entre el individuo y el ente político dejando en claro la necesidad del individuo de agruparse para desenvolverse socialmente también cita a Valles y Bosch, 1997 para aclarar que el papel de los partidos es producir gobiernos, articular demandas, originar una clase política. Vuelve a citar a Bobbio 1997 para delimitar la discusión de la tensión que hay de democracia directa y democracia representativa y cita a Cárdenas 1996 para decir que la representación es una función de los partidos en el sistema político, dejando claro que en México justamente se abrió el debate de que los partidos no eran un canal para representar el interés ciudadano. Arellano cita a Calero, 1982 para decir que la representación de los partidos no es genuina y que de lo contrario lo único que representan son los intereses de los grupos de poder desdeñando la soberanía popular. Dado este fenómeno, surgieron conceptos como “partidocracia” que es un neologismo de la ciencia política para referirse a un sistema político en el que los partidos y de manera específica su burocracia y oligarquías asumen el control del sistema político. El autor hace uso del concepto “estado de partidos” citando a García, Pelayo 1986 que describe un sistema en el cual los partidos políticos son capaces de sistematizar las demandas sociales y canalizarlas de manera que los intereses ciudadanos se vieran plasmados en las decisiones públicas. Seguido Arellano cita su antiguo trabajo para aclarar que el estado de partidos se instauró en México en el 97 cuando se reformo el artículo 41 de la constitución y los partidos políticos se constitucionalizaron y concibieron como “entidades de interés público” siendo así los únicos medios para acceder a los cargos de representación y poder político. Arellano hace una distinción de la perspectiva del estudio de los partidos políticos pasando por Duverger quien los aborda desde la sociología y el estructuralismo, por Sartori quien los aborda desde un enfoque sistémico hasta Panebianco quien se centra en su organización y funciones. Cita a Oppo, 1998 para mencionar que los partidos surgieron de la organización de las masas en las primeras formas de gobierno representativo. A esto Arellano concluye que todos tienen un carácter común como el que son canales institucionales para acceder al poder en las democracias modernas y hace una distinción del marco conceptual de Duverger y Sartori clasificando los sistemas de partidos en función de su número y añadiendo criterios de competencia e interacción respectivamente es así que surgen conceptos como sistema de partido único, hegemónico, dominante, el bipartidismo, el pluralismo moderado, el pluralismo polarizado hasta la atomización de partidos. Arellano hace un recuento histórico sobre el sistema de partidos en México citando a José Woldenberg, 1993 en el cual mencionan el transito desde partido hegemónico hasta un sistema pluripartidista haciendo distinción en el sistema de partido subnacional en Jalisco y cita a otros autores como Cortez y Ortiz, 2007 para decir que m Jalisco se dio el tránsito de partido hegemónico a un sistema bipartidista, o a Vázquez, 2012 para decir que se consolidó un oligopolio de partidos, y a Sartori, 1997 nuevamente para mencionar que se originó un pluralismo o multipartidismo moderado. Finalmente, en este marco teórico cita a Panebianco para en este sentido estudiar a los partidos desde la sociología y la antropología. (p.p.43-49)
Los partidos minoritarios en sistema de partidos
Para Arellano los partidos minoritarios son partidos pequeños, pero menciona que no lo son tanto al recibir recursos públicos de manera significativa, y al negociar con los partidos grandes fungiendo como balanza y/o chantaje en los congresos para condicionar la mayoría absoluta y que también aspiran a ser una fuerza política importante aprovechando oportunidades legales y políticas. Se cita a Rafael Cedillo, 2007 quien usa el concepto de “partidos emergentes” pues señala que se encuentran registrados y participan en procesos electorales presentando cierta estabilidad y permanencia en el sistema de partidos sin embargo Arellano los concibe como instituciones minoritarias en el sistema de partidos pues arguye que tienen una débil base social, pero reconoce su carácter de “emergente” (p.p.51-53)
Los partidos en el sistema político de Jalisco
El autor señala que la presencia de los partidos minoritarios-emergentes en el sistema político de Jalisco surge a partir de la década del siglo XXI y que están ligados a los incentivos proporcionados por el sistema político nacional como el que por disposición legal estos partidos puedes participar en procesos electorales de las entidades federativas. Se mencionan distintos casos del interés de algunos partidos minoritarios por insertarse al sistema de partidos nacional pero no obtuvieron el registro en contraste que otros que si como el partido verde entre otros. (p.p.53-55)
Presencia de los partidos minoritarios en el sistema electoral
En ese entonces imperaba un sistema bipartidista lo cual dejaba a los partidos minoritarios en el sistema electoral de Jalisco sin mucho peso político pues los cargos de representación se los disputaba el PRI y el PAN principalmente, este último tomo fuerza en la entidad debido a sus raíces católicas y conservadoras logrando así la transición votada de la que habla Mauricio Merino misma que Arellano demuestra con una gráfica informativa de los resultados de la elección de diputados locales 1979-2012 y en la que señala una gran capacidad de electorado para diferenciar el voto. Se menciona la trascendencia de la alianza en el 2009 del PRI y el PNA que a decir del autor tubo grandes veneficios para el PRI. Finalmente concluye que para evaluar la fuerza de los partidos minoritarios en el sistema de partidos en Jalisco seria analizar las posiciones en el congreso y en los ayuntamientos del estado. (p.p.55-58)
Las posiciones en el congreso
Se puntualiza que fue en 1980 cuando se incluye a las minorías políticas en Jalisco con los diputados de partido y posteriormente en el 89 cuando se establece la representación proporcional. Pero formalmente los partidos minoritarios están presentes en el congreso desde 1997 debido a las alianzas electorales con otra fuerza política, lo que como sabemos garantiza la obtención de posiciones continua con un recuento histórico de las posiciones de los partidos minoritarios en las distintas legislaturas. (p.p.59-61)
Las posiciones en los ayuntamientos
En esta sección Arellano aclara que tomara en cuenta los resultados electorales en los cuales los partidos minoritarios hayan obtenido el triunfo por si solos o en coalición con otros partidos distintos al PRI o al PAN recuerda la primera vez que esto sucedió por primera vez en el 76 cuando el partido auténtico de la revolución mexicana el (PARM) gano el municipio de Autlán de navarro entre otros posteriormente evidenciando la evolución hacia un sistema más competitivo. (p.p.61-64)
El financiamiento publico
Para el análisis, el autor considerara los recursos públicos federales y locales que los partidos minoritarios obtienen pues estos recursos provienen del erario de manera directa e indirecta. Aunado a que las elecciones federales y locales son simultaneas y se pueden efectuar campañas homogéneas, con este análisis se permite una comparación de los partidos minoritarios en el sistema político distinguiendo la importancia de los resultados del proceso electoral anterior para la asignación de recursos locales. A lo que se concluye que los partidos están siendo insensibles a los reclamos ciudadanos, están resultando muy caros y no pueden o no quieren resolver los problemas del país. Menciona un dato que para él es relevante que en los años 2000 y 2012 los partidos minoritarios recibieron una gran cantidad de dinero por parte de la federación y una más baja por parte del estado concluyendo que el dinero federal garantiza su existencia y el dinero estatal define su fuerza y capacidad de competir en Jalisco. (p.p.65-68)
La estructura organizativa de los partidos minoritarios
Arellano examina la estructura interna de los partidos minoritarios con base en su diseño organizativo e institucional y como este determina su comportamiento político en Jalisco, analiza estatutos, reglas de candidaturas, liderazgos, grupos, trayectorias y vínculos nacionales. En esta parte Arellano concluye que la incidencia política de los partidos minoritarios en Jalisco no se explica solo por sus votos o financiamiento que recibe, sino por su estructura organizativa. Puntualiza que los partidos son distintos en origen y composición pero que comparten dos rasgos centrales, un liderazgo nacional fuerte y estructuras burocráticas suficientes para operar en los estados, por ejemplo el PVEM que funciona gracias a su alto grado de centralización, el PT con una base gremial diciplinada, el MC con una organización moderna y expansiva y el PNA que se sostiene por su verticalidad corporativa del magisterio, esto les permite aprovecharse de los incentivos del sistema electoral.(p.p.68-76)
CONCLUSIONES
Alberto Arellano concluye finalmente que en la evolución o trayecto de estas instituciones hay dos momentos, uno en el que se desempeñan marginalmente y otro en el cual “emergieron” y tuvieron relevancia política y gubernamental. Puntualiza también que los partidos minoritarios a pesar de que suelen ser captados por grupos o facciones de manera interna han resultado ser una opción para los votantes jaliscienses para combatir a las tradicionales fuerzas políticas. (p.p.76-78)
Julio Alberto Duran Baez

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